13 Dic 2010 @ 10:34 AM 

REUMATOLOGÍA Y METABOLISMO ÓSEO.

DR. JAVIER CALVO CATALÁ JEFE DE REMAUTOLOGÍA Y METABOLISMO ÓSEO DEL HOSPITAL GENERAL UNIVERSITARIO DE VALENCIA Y PRESIDENTE DE LA SOCIEDAD VALENCIANA DE REUMATOLOGÍA .

“El dolor, la fatiga y el trastorno del sueño son los síntomas comunes. Debe aceptarse la enfermedad y hacer ejercicios para sobrellevarla”.

La fibromialgia se ha convertido actualmente en un problema de salud pública de primer orden por su alta prevalencia (un millón de personas en España), por el desconocimiento de su causa, por la no disponibilidad de un tratamiento resolutivo y por la insatisfacción de pacientes y profesionales en el abordaje actual de esta enfermedad.

¿Qué es?
Es una enfermedad de causa desconocida que se caracteriza por dolor crónico generalizado en todo el cuerpo (existe una clara hipersensibilidad al dolor), acompañándose de múltiples síntomas, sobre todo fatiga, alteraciones del sueño (sueño no reparador) y ansiedad, pero también innumerables datos ‘no justificables’ que deterioran su calidad de vida provocando una considerable sensación de sufrimiento.
En 1992, la Organización Mundial de la Salud considera a la fibromialgia como una enfermedad definida.
¿Por qué se produce?
Su causa es desconocida, aunue podemos resaltar algunos datos. Existe cierta agregación familiar, sugiriendo que puede haber una base genética. A veces, la sintomatología aparece de forma brusca tras episodios de estrés (accidentes, infecciones, problemas familiares, etc.), considerándose un factor desencadenante que actúa ante personas ‘predispuestas’. Existe una alteración del sistema nervioso que explica las alteraciones del sueño, taquicardia, etc.
¿Se investiga?
Existen muchas líneas de investigación, no solo en el tratamiento, sino a nivel diagnóstico y así, recientes estudios de neuroimagen (RMN / SPECT), demuestran alteraciones con la aparición del dolor, lo que apoyaría que el dolor de los pacientes es físico y no solo psicológico.
¿Por qué se altera tanto la vida cotidiana?
Los síntomas cardinales de la FM son el dolor, la fatiga y el trastorno del sueño. Es un dolor contínuo y que afecta a todo el cuerpo, siendo la mañana uno de los peores momentos: ‘como si me hubiera atropellado un camión’. El dolor se agudiza con situaciones físicas, pero también emocionales. La fatiga va aumentando hasta hacerse prácticamente diaria y sin mejorar en ningún momento. El cuadro se asemeja al ’síndrome de fatiga crónica’ (¿pueden ser la misma enfermedad en distintas fases?). El sueño ‘no reparador’ llega a imposibilitar la vida del enfermo.
Unido a estos, existen innumerables síntomas: hormigueos, cefalea, mareos, ruídos de oídos, molestias abdominales y urinarias, pérdida de memoria. En muchas ocasiones, se asocia con alteraciones psicológicas importantes: depresión, ansiedad, etc.
¿Cómo se diagnostica?
El diagnóstico es exclusivamente clínico. Se sospecha ante un cuadro de dolor musculoesquelético generalizado y el resto de síntomas descritos y se confirma por la presencia de al menos 11 de los 18 puntos que la OMS indica como necesarios para el diagnóstico.
Las exploraciones analíticas y técnicas de imagen, sirven para hacer el diagnóstico diferencial con otras enfermedades que incluso pueden acompañar a la fibromialgia, pero no existe ninguna prueba diagnóstica de esta enfermedad.
¿Tiene tratamiento?
Nos encontramos ante una enfermedad crónica y que por desgracia, hasta la fecha no dispone de tratamiento efectivo. Es fundamental explicar al paciente su proceso y que el paciente lo entienda.
El ejercicio y apoyo psicológico y del entorno, son fundamentales para la mejoría.
¿Quién me debe tratar?. Es una enfermedad para cuyo diagnóstico no se precisan técnicas sofisticadas y los fármacos utilizados no precisan ningún entrene especial.
Por ello, el médico de familia es la persona indicada para realizar el diagnóstico y seguimiento. Existen a mi entender, dos situaciones en que puede precisarse la intervención del reumatólogo: en las pocas ocasiones en que se precise confirmar el diagnóstico y cuando el médico de familia sospeche alguna patologíaa asociada.
¿Qué debo hacer?
Lo primero es ‘entende’ su enfermedad, pues sólo mejora quien comprende lo que tiene. Posteriormente, tener confianza en su médico, hacer los ejercicios indicados y seguir el tratamiento.
Fuente: lasprovincias.es
Posted By: espondilitis
Last Edit: 13 Dic 2010 @ 10:34 AM

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Categories: Fibromialgia
 13 Dic 2010 @ 10:30 AM 

La influencia de la dieta en la espondilitis anquilosante es muy limitada, según especialistas reunidos por Diario Médico que han debatido sobre la relación entre la nutrición y la enfermedad. La falta de estudios y la escasez de evidencia científica impiden llegar a conclusiones, aunque es evidente que una dieta equilibrada contribuye a proteger de riesgos cardiovasculares y otras comorbilidades, como la osteoporosis.

La espondilitis anquilosante (EA) es una enfermedad inflamatoria crónica que afecta, de manera fundamental, a las articulaciones de la columna vertebral, que tienden a soldarse entre sí, provocando una limitación de la movilidad causada por la pérdida de flexibilidad. Es una enfermedad relativamente frecuente, sobre todo en la raza blanca, afectando a entre el 0,5-1 por ciento de la población. Suele aparecer en varones entre los 20 y los 30 años de edad, siendo menos frecuente y más leve en mujeres. Para Xavier Juanola, del servicio de reumatología del Hospital de Bellvitge, debe reseñarse que existe poca evidencia científica en cuanto a la implicación de la dieta en las enfermedades reumáticas en general y en la EA en particular.

  • “Si realizamos una medicina basada en la evidencia no se puede decir que la dieta libre de almidón funcionará. Lo importante es que sea rica”.

En opinión de Jordi Gratacós, del Servicio de Reumatología del Hospital Parc Taulí, de Sabadell, las dietas forman parte de “la medicina alternativa y complementaria”, un tipo de medicina que está “infravalorada por nosotros, los médicos, a pesar de que tiene un papel bastante acompañante y accesorio en el tratamiento de la enfermedad”. Además, destaca el alto porcentaje de individuos que la utilizan -de más del 75 por ciento- a pesar de señalar que están satisfechos con el tratamiento médico habitual que reciben.

Papel secundario
“Los datos proceden de los pocos estudios que se han hecho en este sentido, la mayoría en países anglosajones. Pero nosotros, en la práctica clínica diaria, no lo preguntamos”. Gratacós coincide con Juanola en que “la dieta tiene un papel claramente secundario, por lo que debería hablarse sobre en qué conceptos de racionalidad se basa el uso de una dieta en la EA”.

Existe un cierto consenso en que los enfermos que sufren esta patología deben seguir unas normas dietéticas generales a todas las enfermedades reumáticas. En este sentido, cada vez se habla más de riesgos cardiovasculares, que son más altos y que vienen dados tanto por el nivel de colesterol como por otras comorbilidades. Además, una persona con espondilitis anquilosante debe evitar el sobrepeso y consumir una cantidad mínima de calcio, por la tendencia a sufrir osteoporosis.

  • “La ‘medicina alternativa’, infravalorada por los médicos, tiene un papel bastante acompañante en el tratamiento de la enfermedad”.

Controversia
Sin embargo, Gratacós recuerda que los aspectos relacionados con el tratamiento dietético, como la terapéutica de la enfermedad, son en los que hay más controversia y discusión, por lo que, en la práctica clínica, “no se suelen implantar”.

Una de las preguntas más frecuentes de los pacientes es qué pueden comer, siendo los foros de discusión de internet la principal fuente de información. “Destaca, entre otras, la dieta libre de almidón, que tiene unas bases bastante científicas pero de la que pienso que se ha desarrollado de forma poco científica”, subraya Juanola.

El punto de partida de esta dieta es que la EA se ha relacionado con un tipo de bacterias del intestino (Klebsiella pneumoniae) que parece que tienen un sobrecrecimiento con los productos de degradación del almidón a nivel del tubo digestivo. Por lo tanto, al inhibir la ingesta de almidón, posiblemente podría controlarse la enfermedad. “La teoría proviene de Ebringer, que en 1994 confirmó el efecto de la bacteria, pero las dietas están basadas en el método empírico y no en el científico. No tengo nada en contra de los enfermos que quieran seguirlas pero, si realizamos una medicina basada en la evidencia, no se puede asegurar que la dieta libre de almidón funcionará. Lo importante es que la dieta sea rica y sin falta de de otros nutrientes”.

  • “Los ensayos son complejos porque requieren un número grande de pacientes que deben mantener una dieta definida por un tiempo largo”.

Bases racionales
Según Gratacós, la teoría de Ebringer tiene “unas ciertas bases racionales”: por una parte sugiere la participación del intestino y de la inflamación intestinal en la fisiopatología de la EA. “En esta línea, nosotros realizamos en aquella época estudios sobre anticuerpos como IGA secretora, un anticuerpo de mucosa -especialmente intestinal- que parece aumentado incluso en el anticuerpo contra la Klebsiella. Posteriormente, los estudios puestos en marcha con análisis de la microflora intestinal o los tratamientos antibióticos fracasaron al intentar demostrar eficacia”, recuerda.

No obstante, debe recalcarse que existe cierta participación intestinal, con antígenos -probablemente intestinales- que el individuo procesa de forma errónea y que permiten una inflamación intestinal persistente que puede estar muy relacionada con la fisiopatología de la EA. “Pero es controvertido tanto que sea la Klebsiella como que la dieta pueda influir”.

También existen pocos estudios sobre la utilidad de los suplementos de probióticos en cápsulas, con extractos de saprofitos intestinales con la misión de cambiar el pH o las características de la flora intestinal para dificultar que prolifere la flora patógena. Y lo mismo sucede con otros suplementos, como los ácidos grasos poliinsaturados como omega 3 o los aceites de pescado.

El reto de los ensayos clínicos con dietas

Luis Linares, de la Unidad de Reumatología del Hospital Universitario Virgen de la Arrixaca, de Murcia, pone el acento sobre la teoría de Ebringer, según la cual la Klebsiella pneumoniae posee moléculas parecidas a las del HLA-B27, antígeno presente en muchos pacientes con EA. “Esta similitud podría causar una reacción cruzada al formarse anticuerpos que no sólo atacarían a la bacteria, sino a estructuras con moléculas similares en articulaciones y tejidos del propio paciente: esta reacción podría desencadenar la enfermedad y cronificar sus síntomas, al causar brotes inflamatorios que son muy típicos en estos pacientes”.

En cualquier caso, los ensayos clínicos con dietas son muy complejos y difíciles de realizar, porque también necesitan de un número muy grande de pacientes que deben mantener una dieta de composición definida durante un tiempo lo suficientemente largo para que se puedan extraer resultados concluyentes. “Por otra parte -añade-, los ensayos con antibióticos o determinados fármacos como salazopirina en un intento de eliminar estas presuntas bacterias patógenas no han dado buenos resultados”.

En un estudio reciente en el que se han valorado terapias probióticas que alterarían el crecimiento de estas bacterias en el intestino no se han encontrado diferencias respecto a los pacientes tratados con placebo. Y en otro estudio tampoco se observó una relación significativa entre el tipo de dieta que mantenían estos pacientes con la aparición de brotes inflamatorios o una mayor actividad de la enfermedad. “Son pocos los estudios científicos que valoran la utilidad de la dieta en pacientes con EA, y aunque es probable que en determinados afectados la dieta pobre en almidón pueda ser beneficiosa, no hay de momento estudios científicos controlados que permitan aconsejar esta dieta”, reitera Linares.

Fuente: dmedicina.com/enfermedades/musculos-y-huesos/actualidad/dieta-y-espondilitis


http://www.espondilitis.eu/
http://www.espondilitis.eu/phpBB2/index.php

Posted By: espondilitis
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