20 Abr 2012 @ 1:41 PM 

LOS MASTOCITOS TIENEN UNA FUNCIÓN CLAVE.

Un equipo del Valle de Hebrón ha descrito por primera vez alteraciones biológicas de una patología que hasta ahora estaba vinculada a causas psicológicas: el síndrome del intestino irritable. Ha demostrado, en concreto, que los mastocitos tienen un papel importante en la respuesta inflamatoria, lo que confirma la utilidad de las biopsias para el diagnóstico.
Hasta ahora el diagnóstico se sustentaba en la naturaleza crónica de los síntomas, sin signos de enfermedad orgánica.

Un equipo del Grupo de Investigación en Fisiología y Fisiopatología Digestiva del Valle de Hebrón Instituto de Investigación (VHIR) de Barcelona ha descrito, por primera vez, alteraciones moleculares en el síndrome del intestino irritable, una evidencia que puede hacer cambiar radicalmente la concepción que se tenía hasta ahora de una patología puramente funcional y de origen psicológico.

El equipo, según ha explicado Javier Santos, responsable del estudio, cree que lo descrito es una base para poder identificar dianas diagnósticas y terapéuticas específicas de la enfermedad y para luego desarrollar marcadores útiles para el diagnóstico positivo y nuevas herramientas de tratamiento dirigidas al núcleo del problema. “A medio plazo, este hallazgo va a suponer un gran avance respecto a los tratamientos sintomáticos que se usan en la actualidad”, ha asegurado Santos.

Los resultados del estudio, publicados antes en el American Journal of Gastroenterology y, ahora, destacados por Nature Reviews Gastroenterology & Hepatology, se centran en los siguientes aspectos: alteraciones distintivas de la normalidad en el perfil de los genes expresados en el intestino; mayor activación de células inmunológicas tales como el mastocito y señalización anómala entre células en el intestino delgado (concretamente en el yeyuno) de estos pacientes y alteraciones que se asocian a la gravedad de la sintomatología.

“Todos los datos hallados desde que empezamos a estudiar esta enfermedad han ido dando forma a un nuevo enfoque diagnóstico. Hasta ahora se sustentaba, fundamentalmente, en la naturaleza crónica de los síntomas sin la existencia de signos evidentes de enfermedad orgánica”, ha recordado Santos.

Predisposición
Gracias a estudios epidemiológicos previos, se ha identificado una predisposición a padecer este síndrome en aquellas personas con un elevado nivel de estrés psicológico, con una historia clínica de infecciones gastrointestinales o con la presencia de determinados factores genéticos. “Estas características alteran una función fundamental del intestino para la protección frente al medio externo: la permeabilidad de la barrera intestinal. La alteración de esta función protectora facilitaría la entrada en el organismo de agentes patógenos y toxinas, predisponiendo al desarrollo de la enfermedad.

En un estudio previo relacionaron el posible desarrollo de la enfermedad con respuestas hormonales y nerviosas debidas al estrés, sobre todo en mujeres sanas con predisposición genética, cuyo intestino mostró una respuesta defectuosa dominada por una menor secreción de agua y por un aumento significativo de la permeabilidad que, en consecuencia, reducía la capacidad del intestino para arrastrar los agentes exógenos nocivos. El actual trabajo identifica un conjunto de alteraciones inmunológicas y moleculares distintivas en la barrera intestinal y el funcionamiento del sistema inmunológico del intestino. Concretamente, pone de relieve el papel clave de los mastocitos, que son células de defensa encargadas de eliminar y contrarrestar agresiones externas, y algunas vías implicadas en su activación y apoptosis o suicidio celular. Estos mastocitos desempeñan una función clave en la respuesta inflamatoria a ese nivel. “El estudio ha correlacionado, de manera significativa, la menor expresión de proteínas estructurales y de los genes que las regulan, en una parte concreta del epitelio intestinal, con la mayor activación de los mastocitos presentes en el yeyuno. Además, todo ello también se asocia a la sintomatología del síndrome, lo cual podría indicar que a mayor alteración estructural, mayor gravedad de la enfermedad”, ha concluido Santos. El trabajo avala el uso de la biopsia intestinal para diagnosticar estas alteraciones biológicas.

CAMBIO DE PARADIGMA
El síndrome del intestino irritable (conocido también como colon irritable) es la enfermedad gastrointestinal más frecuente en clínica, según el equipo del Valle de Hebrón, que calcula que afecta como media al 15 por ciento de la población adulta y representa el 1-2 por ciento de todo el gasto sanitario. Su sintomatología incluye dolor abdominal crónico y recurrente, acompañado de alteraciones del ritmo intestinal que van desde el estreñimiento hasta la diarrea intermitente crónica, pasando, en el caso de algunos pacientes, por periodos alternantes de estreñimiento y diarrea. Esta sintomatología puede durar incluso varios años seguidos y afecta considerablemente a la calidad de vida.

Fuente: http://aparato-digestivo.diariomedico.com/


Posted By: espondilitis
Last Edit: 20 Abr 2012 @ 01:41 PM

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